Existe una enzima —la hialuronidasa— que disuelve el ácido
hialurónico. Si un resultado no te convence, o si aparece una complicación, hay
cómo revertirlo sin esperar a que se reabsorba solo. Casi ningún
procedimiento estético tiene esa salida, y es una de las razones de peso
para preferir un material reabsorbible.
Es además la herramienta con la que se maneja una urgencia vascular, y ahí su
efectividad depende directamente de cuán rápido se detecte. Por eso las
indicaciones que entrego después del procedimiento dicen exactamente qué signos
avisar y en qué momento, sin esperar al control.
Dicho eso, tiene dos límites que conviene conocer. Solo actúa sobre
ácido hialurónico: no tiene ningún efecto sobre otros tipos de relleno
ni sobre los permanentes. Y no es un procedimiento de precisión
total: la enzima se difunde en el tejido, así que puede disolver también
parte de tu ácido hialurónico natural o de otro relleno que tuvieras en la zona,
aunque no fuera el que se busca corregir.